Luis Encarnación Pimentel
Ir a la raízNEWS, Si la delincuencia común ha tomado las calles, y el ciudadano de a pie o montado anda asustado y en permanente riesgo de perder hasta la vida, las autoridades y el país en pleno tienen que hacer algo contundente y serio para darle un corte a un problema social, que ha desbordado, que induce a un pánico colectivo. ¿Quién no se ha enterado o ha sido tocado por la ocurrencia de un atraco o alguna acción delictiva en un negocio, la vivienda o en la calle, cuando menos referido por un familiar, un amigo o por un vecino afectado? Es un problema -el más grave que la sociedad tiene encima- que a cualquiera le puede sorprender y tocar en cualquier  momento, sin importar condición o clase. De ahí las respuestas urgentes y efectivas que hay que darle y buscar, sin amagos o anuncios reiterativos de programas y acciones preventivas, que además de que solo son por un tiempo o como salida coyuntural, y luego se abandonan, que no representan políticas públicas que ataquen la raíz del mal, que es profundo y tiene múltiples aristas. ¿El envío de guardia, de nuevo a la calle como respuesta para controlar la delincuencia?.. ¿Y cuándo la retiraron? La intención puede ser buena, y la medida, como respuesta urgente y hasta desesperada de las autoridades, puede entenderse, pero no resuelve. Muchas, muchas veces, policías y guardias en la calle son parte del problema o agrandan el mal. Y es que, salvo eventuales “hallazgos” en algún vehículo, los retenes u operativos de chequeos que se realizan por temporadas, aun sean aleatorios, en muchos casos se convierten en “peajes” para algunos de los que los practican o sencillamente en fuentes de molestias y, en ocasiones, de maltrato a ciudadanos correctos, que no tienen un letrero en la frente, pero que mejor han sido víctimas o presas de la delincuencia. ¿Quién ha dicho que la ratería y que los atracos que a diario se suceden en la capital y en cualquier punto del país son cometidos en jeepetas o en carros privados?  Hay una descomposición  social y moral que hay que trabajar aunque sea para el futuro, pero mientras tanto el principal dolor de cabeza  es el de los motores, para los que no hay  ley ni control. Además de en muchos otros, en ese sector hay que poner orden y control. Cero motores sin placa y sin papeles, y atrapado el que ande en vía contraria o por la acera, al igual que a camiones y autobuses que ocupen el carril izquierdo (¿)...  Por ejemplo, si el agente de AMET se voltea y atrapa al motorista que venía a pocos metros  por la acera y arrancó la cartera a una señora que se fue de boca al suelo, el atraco no se da. Y ojo, del agente matar al atracador, fuera un héroe; pero con un tiro desviado hoy estaría preso (¿). ¡Así no!
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