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NEWS, Quienes conocen las interioridades de las campañas electorales saben bien que los grupos y empresarios que aportan recursos a los candidatos y a los partidos parten inicialmente de una lógica comprensible: a todos hay que darles algo porque nadie se descarta de antemano.
Los candidatos y los partidos, consecuentemente, le extienden la mano a todo el que quiera aportarles -sin averiguar el origen del dinero-, más aún cuando se trata de cotizantes de bolsillos profundos que buscan protección de los gobiernos en países con debilidades institucionales como el nuestro.

Obviamente, los aportes de campaña serán siempre proporcionales a las posibilidades de los candidatos y de los partidos. Pero todos tocan, desde los más chiquitos hasta los más grandes, desde los de la izquierda hasta los de derecha, y hasta a los más insignificantes cogen colita… Así funciona, así ha funcionado y así seguirá funcionando.
Pretender ahora lavarse las manos -como hacen algunos con las donaciones de Odebrecht a las campañas políticas-, forma parte de la hipocresía tradicional de los partidos y de los dirigentes políticos dominicanos. Porque si algún día saliera a relucir toda la verdad sobre este tema, esa verdad sería que desde la campaña electoral de 2004 Odebrecht les dio a todos los partidos, a todos los candidatos y a todos los aspirantes a serlo.
Está documentado que en la campaña electoral pasada, por ejemplo, un candidato opositor recibió 3.5 millones de dólares en aportes de Odebrecht. Y antes un precandidato, también opositor, se embolsilló más de dos millones de dólares de similar origen.
Por eso fue que dije en una columna anterior: ¡Ay, si Ángel Rondón -“El Jabao”-, hablara aunque sea una cuarta parte de lo que sabe!
Son fondos legítimos
De ningún modo se trata de algo ilegítimo, y ahí radica en parte la desproporción de nuestro sistema electoral en lo referente a los aportes de recursos de campaña, algo que se quiere corregir en la nueva ley electoral y de partidos políticos.
Lo ilegítimo, por hipócrita, es que todos los partidos y todos los candidatos salgan a la calle como Chanoc -con el cuchillo en la boca-, a buscar cuartos hasta debajo de las piedras para después denunciar a quienes les aportan esos recursos. El caso más patético es precisamente el de Odebrecht.
Tal vez Rondón nunca lo diga - aunque lo metan injustamente a la cárcel, como quieren algunos-, pero la verdad es que todos estos políticos tocaron su puerta en la pasada campaña electoral, y en la anterior, y en la de más atrás… Fueron muchos los pasadías en su finca-zoológico del municipio de Ramón Santana, en San Pedro de Macorís, con halagos y zalamerías en abundancia para hacerse invitar por “El Jabao”, como le dice el más conspicuo de todos ellos.
En esa lógica de búsqueda y reparto, ha de suponerse que a los candidatos del PLD también les ha tocado una buena parte… Y si esa es una culpa, libre de culpa no está nadie en ese mundo hipócrita de la política dominicana.
Los patos al agua
Estos últimos días han estado muy activos alrededor de la Procuraduría y del procurador Jean Alain Rodríguez. Por allí han desfilado desde una dama decente y refinada como Cristina Lizardo -en su condición de expresidenta del Senado-, hasta los senadores Tommy Galán y Julio César Valentín. Y falta gente todavía.
Lo que se dice es que todo el que puso sus manos en uno de los expedientes de Odebrecht, tendrá que explicar por qué puso sus manos ahí. Y esa es una historia larga qué contar porque viene desde el 2001 cuando el entonces Presidente Mejía trajo esa gente aquí.
¡Serán muchos los patos tirados al agua!
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